24 de julio de 2026
Cuidar el arco: cinco gestos que alargan su vida
El arco es la mitad de tu sonido y suele ser el gran olvidado. Estos cinco hábitos sencillos evitan la mayoría de visitas al taller.

El arco trabaja tanto como el instrumento, pero recibe mucha menos atención. Estos cinco hábitos cuestan segundos y ahorran disgustos.
1. Destensa siempre al terminar
La madera del arco está curvada a propósito. Si lo guardas tenso, esa curva se va perdiendo poco a poco. Dos o tres vueltas al tornillo al acabar de tocar bastan.
2. Resina con medida
Más resina no es mejor sonido. Dos o tres pasadas antes de tocar suelen ser suficientes. Si ves una nube blanca al tocar, te estás pasando.
3. Limpia la vara después de tocar
Un paño seco de microfibra por la vara (no por las cerdas) retira los restos de resina antes de que se endurezcan.
4. No toques las cerdas con los dedos
La grasa natural de la piel impide que la resina agarre. Si lo haces sin querer un día, no pasa nada; como costumbre, sí.
5. Guárdalo en su sitio
Dentro del estuche, sujeto en su soporte, lejos de radiadores y de coches al sol. La madera agradece la rutina.
¿Y el recerdado?
Si las cerdas se rompen a menudo, han perdido cerdas por un lado o el arco ya no "agarra" ni con resina nueva, toca visita al luthier. Suele ser una vez al año o cada dos, según cuánto toques.
